Reptilandia

Lealtad y sentido en el mundo empresarial


Nuestro cerebro reptil es, sin duda, un diseño ganador. Y la mejor prueba de ello es que nos ha permitido sobrevivir durante los últimos 400.000 años. Compartimos con cocodrilos, iguanas, lagartos y demás saurios una pequeña estructura cerebral que rige nuestros procesos inconscientes de toma de decisiones relacionadas con la supervivencia y la satisfacción de nuestras necesidades.

Cierto es que ya no corremos delante de depredadores y que ya no vivimos en las cavernas, pero teniendo en cuenta nuestra línea del tiempo como especie, apenas si llevamos un par de días fuera de ellas. Hemos incorporado emoción, sentimientos y razón a nuestro centro de mando, pero el pequeño reptil sigue ahí.

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