Cuidado con las familias empresarias sin conflictos

Tratar con normalidad las diferencias y tensiones en la familia empresaria es la mejor garantía para su larga y fructífera paz

Resulta muy habitual en algunas familias empresarias negar diferencias o tensiones entre sus miembros. Muchas de ellas parecen pensar que, viviendo como si no existieran, las diferencias o conflictos se disuelven sin consecuencias. La experiencia dice que nada es más contrario a ello. Silenciar las tensiones y diferencias, sin abordarlas, constituye la mejor forma de ir creando falsas apariencias de normalidad y de felicidad de los miembros de la familia mientras internamente se van generando verdaderas bombas de relojería , sin duda peligrosas cuando explotan. ¿Cuántas familias conocemos que aparentan felicidad y normalidad en sus relaciones pero que, tan pronto sus miembros optan por hablar, muestran un grave hartazgo con las situaciones creadas? Existen sin embargo muchas familias empresarias, que yo califico de inteligentes, que abordan de forma predominantemente preventiva y con naturalidad los procesos de conversación necesarios para escuchar ordenadamente a sus miembros y entender cuáles son las inquietudes de unos y otros. Saben que la familia es un sistema en el que todo se ve afectado por lo que ocurre a sus miembros y que solo con la escucha y la conversación pueden determinarse la voluntad y estrategia general de la familia empresaria en sus distintos ámbitos, familiar, empresarial y patrimonial con el mejor encaje posible en ella de los miembros que la integran. A la vista de esta reflexión, aconsejo seguir el ejemplo de estas últimas familias empresarias inteligentes como mejor vía para la gestión preventiva de conflictos. Solo así se podrá, a través de un proceso conversacional constructivo y ordenado, acometer una negociación soft y amable para conseguir la mejor integración de las inquietudes personales en el propósito, estrategia y voluntad de la familia como colectivo. Sugiero para ello seguir las siguientes pautas y principios:

  1. Perdamos el miedo a hablar las cosas. Una conversación en el momento oportuno y encauzada adecuadamente solo puede traer beneficios. Solo si se conocen las inquietudes individuales podrán estas gestionarse.
  2. No demos por hecho que los demás miembros de la familia piensan y sienten como uno mismo.
  3. Creemos un espacio conversacional estructurado para escuchar las distintas voces de la familia y conformar una voluntad y estrategia comunes tanto en el ámbito estrictamente familiar como en el empresarial y patrimonial.
  4. Apoyémonos, si fuera necesario, en un profesional externo experto en estos procesos para ordenar y estructurar la conversación y el análisis y tratamiento de los diferentes temas y dar forma a un buen sistema de gobierno.

En resumen:La gestión de los conflictos y las diferencias en el ámbito de las empresas familiares solo puede encauzarse a través de procesos de negociación soft con conversaciones ordenadas que permitan escuchar y abordar las distintas inquietudes para su integración en un buen sistema de gobierno familiar y empresarial. Ello constituirá el mejor cauce para conseguir una prolongada y fructífera paz familiar.

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